No podía dormir
I El sueño embarga esta mitad de la vigilia, cae lluvia, la que se mira en las goteras de la ciudad perdida, en medio de palabras que se alargan está el silencio de la luz, un racimo de versos, un papel perfumado legible sólo por las noches. II Ecos de adolescente, comprendía el paso de las horas escribiendo las cartas del amor ingenuo, el que todo perdona y todo lo arrebata. Esperaba la dicha en la llamada telefónica de alguna niña que me quiso hasta donde sus fuerzas escaparon, viene de noche y duerme en mi pasado. III En este parpadeo de años sigo aquí con su olor en mi almohada, hasta el fin del poema. Dejarse ir Hasta la luz que mana…
