
Foto: EFE/ Isaac Esquivel
- ahora tenés la certeza: el odio puede habitarse como se habitan también la adicción y la paliza cuando no hay más techo que esos.
- ¿Comprenderás la paradoja? Te he obedecido siempre sin haber hecho nunca lo que vos querías. O hice lo que vos querías sin haberte obedecido nunca.
- “Y si hay cielo, como yo sé que hay, podés estar contenta. Y si no, más razón para la alegría: aprovechemos este rato de estar vivas.»
- Un verde hermoso, vivo, de mil matices, tantos que no alcanza una palabra para contenerlos y empezamos a inventar otras para nombrarlos.
- Toda mi vida hasta entonces había sido algo parecido a una ausencia.
- Para poder irse hay que hacerse otro.
- Desde el punto de vista del jote, el cuartel es un banquete.
- Hubo un tiempo seguramente breve pero largo hecho de una quietud curiosa, una quietud de mirarse.
- …aquí en la selva los animales florecen y las plantas muerden.
- Ah, los papagayos, qué belleza, verlos debieras y entenderías que acá los colores viven, son de carne y pluma, azules vibran y chillan rojos, amarillos, verdes.
- -¿Cómo vivimos lo que estuvo ahí sin que lo notáramos? ¿Es eso parte de nuestra vida? ¿Lo que dejamos pasar como si no hubiera existido? Lo que vemos hoy por primera vez mas sucedió hace cuarenta años, ¿lo vivimos? ¿Es verdad lo que estoy contándote?
- Volaban los pájaros y era una danza y era también su modo de buscar comida: así se tiraban las garzas en el agua para tragar los peces que las mantenían vivas y haciendo más garzas.
- La vida tiene un complejo mecanismo para seguir siendo, derrocha, la cruel, su belleza, es su forma de hacernos y matarnos, así se hace a sí misma constantemente.
- El sol no hacía nada más que girar. Y consumirse a sí mismo como cualquier fuego.
- La Virgen hablaba como una española medieval y el día empezaba con la primera cumbia. Cada uno articulaba lo que quería decir en sintaxis propia y así armamos una lengua cumbianchera que fue contando las historias de todos, escuché de amor y de balas, de mexicaneadas y de sexo, cumbia feliz, cumbia triste y cumbia rabiosa todo el día. Ahora no quiero escuchar más…
- “Dios es un invento antiguo, hecho a imagen y semejanza de un tirano y como un tirano le da rienda suelta a su furia cuando la siente. Y no hay súplica que valga.”
- Ella era mi polo y yo la aguja imantada de la brújula: todo mi cuerpo se estiraba hacia ella, se empequeñecía de ganas concentradas. Fue bajo el imperio de esa fuerza que empecé a sentir y hoy creo que es posible que siempre sea así, que se sienta al mundo en relación con otros, con el lazo con otros. Me sentía viva y feroz como una manada de depredadores y amorosa como Estreya, que festeja cada mañana y cada reencuentro como si lo sorprendieran, como si supiera que podrían no haber sucedido, sabe, mi perrito, que el azar y la muerte son más feroces que la pólvora y que podían irrumpir como irrumpen las tormentas.
- Me dolía la muerte, la de él y la mía y la de mi hija que todavía no estaba viva en sentido estricto, que no había nacido quiero decir, me dolía todo: cuando se abre la conciencia a la muerte o la muerte a la conciencia algo se abisma en el centro del ser, se fisura de nada y la nada lacera más que la tortura, en el sentido de que angustia, asfixia, obsede y sólo se puede desear que cese.
- Me asombraba que no supieran que los “Dios te salve, María” no los oía nadie más que yo. Después entendí: no los escucharía ningún dios, pero se escuchaban ellos juntos y esa unión era fuerza, y eso de que “los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera” en la Argentina lo saben hasta los analfabetos.
- Se ha agotado la razón occidental que ha sido muy generosa con una parte del mundo y muy cruel con otra
- sí pasóme a mí, como a la nuez: estaba todo yo mismo en mí misma del mismo modo que el árbol nuevo está en el fruto del árbol viejo”.
- Cómo explicar con palabras de este mundo que parte de sí un barco llevándolo
