Memorias de Violeta
A quién encuentre estas cartas antiguas y mi amada Biblia: “Aquel que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”. Y las manos hubieron de permanecer ocultas, las miradas esquivas y las voces silenciadas. Soy mujer, traidora, audaz y mentirosa. De palabras mudas, enriquecida de vivencias, castigada por infortunios, reinventada como la aurora después del aguacero. Vestida en harapientos pantalones o con finos vestidos para las fiestas. He sido un poco hombre en las batallas, pero siempre mujer en el amor. Nunca, demasiado todo, demasiado nada. Para aquel, aquellos, que lean estas líneas, porque quién sabe, quién ha de encontrar estos papeles, estas confesiones que re crea mi memoria. Para aquel, aquellos que revuelvan esta casa después de mi partida. Buscadores de sueños o de fortunas, o de historias prohibidas, no lo sé. Porque los hay de todo, los…
